
Capítulo
2
CEREBRO Y MENTE
EN RESUMEN:
El cerebro es el órgano en el que se produce el
pensamiento y las emociones. El corazón no es el asiento de las
emociones. El corazón es un músculo que tiene como función el
empujar la sangre.
Las enfermedades que modifican la conducta son
enfermedades que modifican el funcionamiento del cerebro.
Los distintos sucesos que tienen lugar en nuestra vida
también modifican nuestro funcionamiento cerebral. No es igual el
funcionamiento del cerebro cuando estamos felices, que cuando
estamos tristes.
El cerebro controla el resto del organismo. La
ansiedad puede modificar el funcionamiento del corazón, estómago o
contraer nuestros músculos.
La neurología y la psiquiatría comparten el órgano
objeto de su estudio: el cerebro. Los psiquiatras estudian y tratan
las enfermedades que modifican la conducta humana como las
personalidades psicopáticas, las neurosis y las psicosis.
Las enfermedades llamadas psicosomáticas son
consecuencia de la alteración en el funcionamiento cerebral, que
repercute en el resto del cuerpo.
La depresión, la ansiedad o la neurosis obsesiva son
enfermedades cerebrales. Estas enfermedades no son simuladas ni
pueden controlarse con la voluntad.
La esquizofrenia es una enfermedad cerebral grave que
afecta al pensamiento y que es la causa más frecuente de la
"locura".
Los medicamentos que modifican la conducta
(psicofármacos) no son solo para enfermos con locura. Los
tranquilizantes, antidepresivos y los neurolépticos son tres grupos
de medicamentos de uso muy difundido y que han supuesto un gran
avance científico. No siempre estos fármacos se usan correctamente.
HISTORIA
Es posible que a la pregunta de en donde se produce el
pensamiento, la mayoría de gente responda correctamente que en el
cerebro. Muchos dudarían sobre si es en el cerebro o en el corazón
donde asientan nuestros sentimientos: amor, odio, pasión, temor,
etc. Probablemente muchos otros no se han parado a pensar que
enfermedades como la depresión o las fobias, o que determinadas
conductas anormales surgen como consecuencia de alteraciones
cerebrales. Puesto que en este órgano se desarrollan funciones tan
importantes, algunas exclusivas del ser humano, creo que merece la
pena tratar en mayor extensión la relación entre cerebro y mente.
Las ideas que tenemos en la actualidad son en parte
ideas heredadas del pasado. Algunas nos confunden. Por ello quisiera
empezar con algo de historia. Para los que no les gusta la historia
les diría que esta no sólo nos da explicaciones de lo que hemos
llegado a ser, sino también de como nos verán los que van a ser.
Para los egipcios, los hebreos y los mesopotámicos e
incluso para Homero el corazón era la fuente de vida, el que
entrañaba los sentimientos y la inteligencia.
Para los presocráticos, entre los siglos VII al V
antes de nuestra era, no existía una clara división entre materia y
espíritu. Los elementos agua, aire, fuego y tierra constituían todo
el mundo. Demócrito introdujo el concepto de átomos y pensaba que el
cerebro podía ser el "guardián de la inteligencia".
Los médicos hipocráticos descubrieron que determinadas
lesiones cerebrales llevaban consigo cambios de comportamiento.
Platón separó el alma en tres partes: intelectual,
irascible y concupiscible. La primera la colocó en la cabeza y le
atribuía a esta la inmortalidad y la une con las otras dos mortales
a través de la médula espinal.
Aristóteles afirmaba que el corazón era la sede de las
sensaciones de las pasiones y de la inteligencia. El cerebro
compuesto de agua y tierra no tiene otro papel que refrigerar el
organismo. Estos conceptos indujeron errores médicos durante muchos
siglos.
Galeno 500 años después, se interesó por las cavidades
de los cerebros y pensó que las lesiones cerebrales debían de llegar
hasta ellas para ser graves. Tanto para Platón como para Galeno el
alma estaba en el cerebro, pero el concepto alma era muy impreciso.
Las disecciones de cadáveres dejaron de ser abyectas a
partir de 1500 y Leonardo da Vinci, el mismo que pintó La Gioconda,
empieza a dibujar el cerebro.
Descartes entendía que la unión entre el alma inmortal
con el cuerpo ocurría a través de la glándula pineal, que está
situada en el medio del encéfalo.
En pleno siglo XIX surge la frenología con Gall como
máximo exponente. Propone localizar una serie de facultades morales
e intelectuales en determinadas áreas cerebrales. El método que
sigue es la palpación del cráneo. Así analiza los cráneos de
criminales y hombres célebres y trata de establecer un mapa.
La anatomía clínica da un gran salto desde 1900, con
Bouillaud y Broca. Brodman en 1909 divide la corteza del cerebro en
52 áreas, con un número y una función para cada una.
El investigador más importante que ha dado España es
Santiago Ramón y Cajal. A él se le debe el mérito de descubrir que
el cerebro no es una red intrincada de filamentos, si no que está
formado por millones de unidades elementales que se denominan
neuronas. Las neuronas están comunicadas entre sí por unos espacios
que se denominan sinapsis. En ellos ocurre la curiosa circunstancia
de que un impulso eléctrico se convierte en química. La química se
puede modificar con medicamentos; química también.
El fundador de la moderna neurología es el francés
J.M. Charcot. A través del estudio de los pacientes del asilo de L
Salpetriére en París, correlacionándolo con los hallazgos en el
cerebro en la autopsia, consiguió establecer los fundamentos de la
correlación clínico- patológica. Un método deductivo que nos permite
localizar la lesión de los enfermos mediante la exploración física y
que seguimos utilizando los neurólogos de forma sistemática.
Con este breve resumen histórico quiero dar a entender
que la mayoría de conocimientos científicos que tenemos sobre el
cerebro son de este siglo. Por tanto estamos ante una ciencia joven.
ENFERMEDADES FUNCIONALES Y ENFERMEDADES ORGÁNICAS:
UNA DICOTOMÍA FICTICIA
Los médicos dividimos las enfermedades en dos grandes
grupos: funcionales y orgánicas. Las primeras serían aquellas en las
que no es posible detectar un órgano alterado. El modo principal de
detectar anomalías en los órganos es con el estudio patológico, esto
es con la inspección del órgano o con el microscopio. Sin embargo
los métodos de estudio han mejorado, y en la actualidad hay que
contar que disponemos de otras técnicas que nos pueden indicar que
un órgano no funciona bien, debido a una alteración submicroscópica
del órgano en cuestión. En resumen, esta clasificación de funcional
y orgánica va a depender de los métodos de estudio que dispongamos
para detectar la posible alteración orgánica.
Funcional se utiliza de forma inadecuada
frecuentemente para calificar a una enfermedad de origen psíquico.
¿No tiene nada, o es nervioso?. Con cierta frecuencia
los médicos tras decirle a un enfermo que no tiene nada, le
indicamos que lo que sufre es de tipo nervioso. Probablemente
pretendemos minimizar la importancia de las enfermedades que no
tienen un substrato orgánico conocido. Parece que las enfermedades
importantes son aquellas que conocemos bien donde se encuentra la
lesión, la podemos ver a través de algún método de exploración con
imagen o al menos detectarla mediante un análisis de sangre o de
otro tejido o fluido.
Es difícil generalizar la actitud de los médicos ante
las enfermedades que globalmente podemos denominar como
"funcionales". Algunos piensan que una gran mayoría de estos
trastornos no constituyen auténticas enfermedades, que en realidad
son síntomas simulados, que el enfermo explota para obtener algún
beneficio consciente o inconsciente. Otros creen que estas
enfermedades psíquicas están en relación con la personalidad previa
del sujeto que lo padece. Por tanto, algunos individuos estarían
"inmunizados" frente a este grupo de enfermedades. Otros médicos
piensan que estas enfermedades son similares a la neumonía, de forma
que cualquiera puede sufrirla.
Un grupo heterogéneo de enfermedades. Basta revisar el
libro de clasificación de enfermedades mentales (por ejemplo el
DSM-III-R) para comprobar que hay un gran número de enfermedades que
forman parte del cuerpo de doctrina de la psiquiatría. Existe un
grupo que es denominado "Trastornos mentales orgánicos". Entre ellas
se incluyen las demencias, delirios, síntomas de ansiedad o
trastornos del ánimo producidos por enfermedades degenerativas,
tóxicas o metabólicas. En resumen se tratan de encefalopatías con
patología conocida o con causa bien establecida aunque la
sintomatología sea del todo superponible a otras enfermedades de
causa no bien conocida.
Las diferencias entre las enfermedades del resto de
grupos son enormes. Basta recordar la que existe entre una
enfermedad como la depresión mayor y la esquizofrenia. O de ambas
con los trastornos por ansiedad. Conviene, por tanto, evitar la
generalización.
¿Son todo este grupo de alteraciones, enfermedades
cerebrales?. No hay ninguna duda de que todos los síntomas
psicóticos, trastornos por estado de ánimo, trastornos por ansiedad,
e incluso las quejas somáticas o ansiedad referidas a enfermedades
obedecen a cambios cerebrales.
¿Por qué tratamos de desligar del cerebro estos
trastornos?. Existen tres explicaciones para comprender este error:
1. De tipo histórica, 2. La complejidad del funcionamiento cerebral
y 3. El defecto de formación de los médicos en el diagnóstico y
tratamiento de estas enfermedades.
Ya hemos visto que estamos ante una ciencia joven.
Muchos de los conceptos arcaicos erróneos no han sido aun
desterrados.
No conocemos bien de que forma cambia el cerebro
cuando se altera el ánimo y se produce euforia o depresión, o de que
manera los cambios cerebrales pueden modificar los gustos,
sentimientos y en definitiva la conducta humana. La complejidad del
funcionamiento de nuestro cerebro es tan grande, que estamos muy
lejos de conocer los mecanismos por los cuales estos fenómenos
tienen lugar.
En las facultades de medicina, y en los hospitales la
actitud que se tiene con los enfermos con trastornos "funcionales"
es muy diferente a la que se tiene con los que sufren enfermedades
orgánicas. En general se desprecia, o se le presta poco interés.
Incluso la formación que se recibe en psiquiatría es teórica y
escasa.
NEUROLOGÍA Y PSIQUIATRÍA
La neurología y psiquiatría son dos especialidades
médicas que comparten el órgano de estudio: el cerebro. Mientras que
la neurología se ocupa, en teoría, de aquellas enfermedades con una
alteración cerebral orgánica bien conocida, la psiquiatría lo hace
de aquellas que no la tienen y que se manifiestan con un cambio de
conducta. En la práctica ello no es así, y hoy no se conoce mejor el
trastorno cerebral de la enfermedad de Gilles de la Tourette que el
de la esquizofrenia. La sintomatología motora de la enfermedad de
los tics múltiples crónicos ha dirigido a estos enfermos cada vez
más hacia las consultas de los neurólogos que de los psiquiatras.
Sin embargo esta enfermedad comparte la sintomatología motora con
otra obsesiva- compulsiva mucho más cerca de lo síntomas que manejan
habitualmente los psiquiatras. En resumen podemos decir que es la
práctica lo que ha orientado un cierto grupo de síntomas y de
trastornos a la neurología y otros a la psiquiatría, si bien
determinadas enfermedades pueden ser atendidas por médicos de
cualquiera de las dos especialidades.
LA ENFERMEDAD: UN CONCEPTO CREADO POR EL HOMBRE
El cerebro humano, el de cada hombre, tiene el
maravilloso poder de la capacidad de abstracción. Ha sido capaz de
observar que algunos hombres tenían una forma de enfermar similar a
la de otros. Así fue capaz de ir creando una ciencia médica, al
igual que otros hombres eran capaces de observar las leyes físicas
que rigen el Universo.
La enfermedad es sólo un concepto humano que es útil
para transmitirnos los conocimientos de unos a otros. Sin esta
capacidad de abstracción no habría posibilidad de aprender, ni de
enseñar.
Este mundo de la ciencia, fruto de la inteligencia
humana, es el que Popper denomina el mundo 3, en contraposición al
mundo 1 (físico) y al mundo 2 (subjetivo o psicológico). Este mundo
3 tiene la capacidad de modificar el mundo 1 . Para ello pensemos
que gracias a esta capacidad humana, se ha llegado al descubrimiento
de los antibióticos y su aplicación en el tratamiento de la
meningitis de un paciente concreto. En caso de que no se hubiese
aplicado, este enfermo hubiera fallecido.
EL PROBLEMA MENTE- CUERPO.
La relación entre el cuerpo (y por tanto el cerebro) y
la mente ha sido objeto de varias teorías diferentes, entre las que
destacamos las articuladas por grandes filósofos del siglo XVII.
Para Leibnitz el cuerpo y la mente son dos formas de
la realidad que coexisten en una armonía preestablecida sin
influencia de una sobre la otra: se trata de un paralelismo
psicofísico. Esta teoría no es válida, puesto que niega la
influencia del proceso mental sobre la conducta al igual que del
proceso fisiológico sobre lo mental.
El dualismo psicofísico, del cual Descartes fue el
máximo exponente, comparte con el paralelismo la tesis dualística de
que mente y cuerpo son dos cosas distintas, pero añade la
interacción de la una sobre la otra.
Hobbes propugnó la teoría del materialismo: la
realidad es una realidad física; las realidades no físicas, como es
el fenómeno mental, no existe. El fenómeno mental puede ser
comprendido en una de estas tres formas: 1. Lo mental es reducible a
lo físico, y puede explicarse por análisis de lo físico reducible
(reduccionismo); 2. Los fenómenos mentales son epifenómenos ,
accidentales, del proceso físico; 3. Los fenómenos mentales son
emergentes procedentes del fenómeno físico.
La cuarta teoría fundamental es la de la identidad
cuerpo- mente, articulada por Spinoza. El sostenía que el proceso
cerebral y los estados mentales son uno y lo mismo, o diferentes
formas de comprender la misma cosa.
El modelo biopsicosocial es en la actualidad el modelo
preeminente en la ciencia médica que nos permite conocer la relación
entre cuerpo y mente. La tesis básica, apuntada por Weis y
recapitulada por Engel, es que la naturaleza se organiza como un
continuo dispuesto jerárquicamente con unidades más complejas por
encima de las menos complejas. Cada nivel en la jerarquía representa
un todo organizado y cada sistema implica cualidades distintivas en
este nivel de organización. Nada existe de forma aislada; cada
sistema es influenciado por la configuración de los sistemas al cual
pertenece. Un único hecho puede ser conceptualizado como
interpersonal, psicológico, fisiológico o bioquímico, dependiendo
del nivel de análisis que se aplique. La separación entre mente y
cuerpo, no es real, sino de niveles. El fenómeno mental es
emergente, relativo al sistema nervioso.
La teoría de la identidad física- mental, formulada ya
por Spinoza, queda en la actualidad más clara y precisa. Según esta
teoría una cierta clase de hechos es referida por dos diferentes
clases de términos: físicos y mentales. El fenómeno, por si mismo,
no es ni físico ni mental; es en la forma de describirlo o
conceptualizarlo que pertenece a la una o a la otra de las
categorías expresadas con estos términos.
Esta forma de comprender la relación cerebro- mente
tiene repercusiones importantes para la psiquiatría. La dicotomía
entre enfermedades funcionales (mentales) y orgánicas (físicas) es
lingüística o conceptual y no real. Todos los hechos y procesos
implicados en la etiología, patogenia, síntomas y tratamiento son
simultáneamente biológicas y psicológicas.
Se creía que determinadas enfermedades psiquiátricas
como la esquizofrenia y la enfermedad maniaco- depresiva eran más
orgánicas que los trastornos neuróticos o los trastornos de
personalidad. Ello no es correcto. Tan biológicas son unas como las
otras. La relación que se ha creado entre hereditario- biológico y
ambiental- psicológico es también falsa como toda la dicotomía entre
biológico y psicológico. Lo que se hereda son predisposiciones
genéticamente codificadas al desarrollo de hechos y procesos que
pueden ser comprendidos y expresados en términos tanto biológicos
como psicológicos; exactamente igual para las neurosis que para las
psicosis.
Quizás para comprender el párrafo anterior le sea útil
el ejemplo del alcoholismo. Entendemos que se hereda la
predisposición a tener una conducta que puede ser más fácil ser
alcohólico. El que el individuo termine o no siendo alcohólico va a
ser función de una serie de procesos biológicos y psicológicos,
entre los que se encuentran el medio donde vive, el grado de
satisfacción personal ante su propia realización, el ánimo o un gran
número de circunstancias tanto personales como sociales. Los
estudios genéticos de problemas que significan conductas no
habituales como la homosexualidad nos están abriendo un mundo
fascinante y con implicaciones éticas obvias.
LA DEPRESIÓN
Nadie duda que la depresión es consecuencia de una
alteración en el cerebro. Probablemente no es una única enfermedad,
y este estado puede surgir por varias enfermedades diferentes.
Existen unos cambios bioquímicos en el cerebro del enfermo deprimido
que son bastante comunes y ello ha permitido utilizar productos
químicos con gran eficacia.
Los síntomas de la depresión son similares a los que
se tienen en el estado de tristeza. Todos conocemos esta situación.
Lo más destacado es la tristeza con falta de ilusión por lo que
habitualmente nos ilusiona. En ocasiones la tristeza se manifiesta
con llanto. Se acompaña de un trastorno de la iniciativa motora, con
gran dificultad para empezar cualquier actividad. Muchas veces los
síntomas son más intensos por la mañana y mejoran al atardecer. El
sueño se altera, fundamentalmente con insomnio de media noche: el
enfermo concilia bien el sueño y se despierta de madrugada. El
riesgo principal es el suicidio. Cuando la depresión es grave se
pierde la ilusión por vivir y la posibilidad del suicidio aumenta.
Algunas personalidades son más propensas a la
depresión, entre ellos los obsesivos o los individuos con crisis de
pánico.
Tratamiento. Algunas depresiones son leves y se curan
espontáneamente sin necesidad de medicación. Muchas requerirán
tratamiento. Los medicamentos son en general eficaces y los enfermos
con depresión se curan o mejoran significativamente con el
tratamiento.
Entre las normas que un paciente con depresión debe de
seguir es la de evitar permanecer en la cama, como es su deseo, un
gran número de horas al día. Es bueno que mantenga el ritmo horario
normal, estando en cama solo 8 horas al día. Debe de salir a la
calle y exponerse a la luz y pasear. Tanto la luz como el ejercicio
son antidepresivos. Hay algunas formas de depresión que ocurren
preferentemente en determinadas estaciones, que se acompañan de
alteraciones de los hábitos alimenticios, con ingesta elevada de
carbohidratos. En general, no es preciso cambiar la alimentación en
los enfermos deprimidos.
Existen un gran número de compuestos químicos que son
buenos antidepresivos. Pueden clasificarse en uno de los tres
siguientes grupos: tricíclicos, inhibidores de la monoaminooxidasa
(IMAOs) y los que inhiben la recaptación de serotonina. Siendo
fármacos con estructuras químicas muy diferentes y con el mecanismo
de acción también diferentes, todos ellos son eficaces. La elección
del medicamento adecuado la hace el médico en función de algunas
variables: tipo de depresión, edad, posibles efectos secundarios,
hábitos del médico en el manejo del medicamento, etc. Aunque muchos
tienen efectos secundarios iniciales, no debe de considerarse un
grupo con toxicidad especial, y son medicamentos que deben de
tomarse por períodos prologados, generalmente superior a 6 meses.
ANSIEDAD- FOBIAS
Existen un grupo de trastornos englobados dentro de
los llamados trastornos por ansiedad. Ansiedad puede considerarse
sinónimo de angustia. Se define como un estado de activación del
sistema nervioso que se acompaña de sentimientos como miedo o
incertidumbre y de cambios corporales como palpitaciones, temblor,
sudoración, etc. Esta ansiedad puede ser normal o patológica, cuando
ocurre sin un estímulo que lo justifique. Hay un factor de
vulnerabilidad personal a que determinadas situaciones causen
ansiedad. Esta vulnerabilidad viene determinada por factores
hereditarios. Entre un 2 y un 5% de la población sufre de ansiedad.
La crisis de pánico. Estos episodios son frecuentes en
las personas con trastornos por ansiedad. Se tratan de episodios de
miedo a algo indefinido, que aparecen a veces en determinadas
situaciones ambientales, otras veces desencadenadas por una idea.
Suelen manifestarse con dolor en el pecho simulando un infarto,
nerviosismo, temblor, sudoración y gran taquicardia. Muchas personas
sienten hormigueos en manos y boca debido a la respiración rápida.
Es frecuente que noten sensación de asfixia o ahogo, necesitando
suspirar. Puede durar de minutos a horas. Con frecuencia, si es
intenso acuden a un servicio de Urgencias.
Las personas ansiosas pueden desencadenar o favorecer
la crisis de pánico por sustancias químicas como la cafeína o la
nicotina. La inyección de sustancias químicas en sangre como el
ácido láctico puede también desencadenarla.
Agorafobias y otras fobias. Fobia es un miedo
injustificado ante una situación determinada. La agorafobia es miedo
ante un espacio abierta (de "agora" que en griego significa la
plaza). Los enfermos refieren mareos con sensación de inestabilidad
más o menos prolongada. En realidad el enfermo no percibe el
equilibrio correctamente. Se sienten inseguro, aunque la exploración
del equilibrio es normal. Esta sensación de mareo, desencadena en
ocasiones una crisis de pánico. Lo habitual es que el mareo ocurra
preferentemente en determinados espacios abiertos: puentes,
supermercados, o haciendo colas en una tienda.
Otras fobias menos incapacitantes generalmente son las
claustrofobias: los pacientes temen los espacios cerrados
(ascensores, autobuses, etc) o las fobias a animales (Zoofobias),
fobias sociales con temor a relacionarse con los demás, etc.
Varios medicamentos tranquilizantes o antidepresivos son útiles en el tratamiento de estos trastornos.
Algunas veces hay que administrarlos crónicamente. Los enfermos
suelen manifestar sus quejas ante la toma crónica de psicofármacos,
pero la calidad de vida puede mejorar significativamente, y en cada
caso, hay que valorar las ventajas e inconvenientes de las tomas
crónicas de medicamentos.
TRASTORNO OBSESIVO- COMPULSIVO
Las neurosis obsesivas o trastorno obsesivo-
compulsivo ocurren en alrededor de un 4% de la población. Es difícil
separar la normalidad de lo patológico. Esta enfermedad se
manifiesta con ideas obsesivas, y actos compulsivos. La idea
obsesiva es una idea repetitiva, en contra de la voluntad del
individuo. Ello provoca a veces sufrimiento, porque la idea es
desagradable e indeseable, como la de poder matar al propio hijo.
Los actos compulsivos son ritos generalmente absurdos: lavarse las
manos más de 20 veces, o tener que tocar un objeto en un momento
determinado. También automutilaciones como quitarse cejas, o
morderse las uñas, son actos compulsivos. Un signo de personalidad
obsesiva es mirar 5 veces la llave del gas para asegurarse de que
está cerrada.
La enfermedad tiene grados muy diferentes de gravedad.
Desde gente que no busca ningún tipo de ayuda médica, ya que
considera que lo que le ocurre son manías, hasta enfermos que están
invalidados con un gran sufrimiento por lo que les ocurre.
Esta enfermedad puede heredarse conjuntamente con los
tics. Solo un pequeño número de pacientes con trastornos obsesivos
compulsivos ocurren en familias con pacientes con tics. El trastorno
obsesivo- compulsivo es más frecuente en mujeres, mientras que los
tics lo son en varones.
Algunos medicamentos antidepresivos son antiobsesivos. A menudo requieren
dosis altas y un tiempo prolongado de tratamiento. Es posible que
otros fármacos del grupo de los inhibidores de la recaptación de
serotonina también sean antiobsesivos.
ESQUIZOFRENIA Y OTRAS PSICOSIS
Un grupo de enfermedades graves del cerebro son las
psicosis. Alteran el pensamiento de manera que el paciente deforma
la realidad. Todos tenemos nuestro propio sentido de la realidad; el
pensamiento disgregado del paciente con psicosis es anormal para
todos los demás. Es lo que todo el mundo entiende por locura.
Dentro de las psicosis la enfermedad más conocida, por
su frecuencia e importancia es la esquizofrenia. Es la causa más
frecuente de locura. La gente teme que una depresión o un trastorno
por ansiedad se convierta en esquizofrenia, pero ello no ocurre. Son
enfermedades completamente diferentes.
La esquizofrenia es una enfermedad de causa
desconocida. Probablemente la herencia es importante en la
predisposición a sufrirla. Puede empezar en edades juveniles o en
los primeros años de la edad adulta. Suele manifestarse con
frecuencia en forma de brotes. Hay formas de esquizofrenia
diferentes. La esquizofrenia paranoide es la más frecuente. En ella
los enfermos suelen tener sensación de que los demás hablan de
ellos, o actúan en contra de ellos.
Existen alteraciones bioquímicas en los cerebros de estos
enfermos. Los tratamientos con medicamentos denominados neurolépticos
mejoran los síntomas y la evolución. No deja de ser una enfermedad grave
que debe de tratarse crónicamente con medicamentos que tienen sus inconvenientes.
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