
Capítulo
7
ACCIDENTES CEREBROVASCULARES, ICTUS O APOPLEJÍA
EN RESUMEN:
Este conjunto de trastornos tienen en común que son debidos
a una alteración vascular y que suelen comenzar de forma brusca. Aunque
generalmente ocurren en gente de edad avanzada, también puede sufrirlo
un joven.
Uno de ellos es lo que denominamos isquemia cerebral
transitoria, y que mucha gente denomina "amago de trombosis". Un
cuadro de alteración neurológica que cursa con debilidad u hormigueo
de medio cuerpo, o dificultad para hablar de minutos o pocas horas
es posiblemente una Isquemia cerebral transitoria (ICT).
En ocasiones el cuadro clínico de una ICT es
diferente: caídas bruscas, visión doble, hormigueos en medio labio y
mano, alteración del campo de visión, etc. La duración debe ser
inferior a 24 horas. Aunque el vértigo puede ser un síntoma de ICT,
ello es poco probable.
Los episodios de pérdida de conciencia transitorios
son sólo excepcionalmente ICT. Los síncopes o las crisis epilépticas
son las causas más frecuentes de pérdida de conciencia.
Un enfermo con ICT debe acudir al neurólogo para ser
estudiado, tratando de conocer cual es su causa y el tratamiento a
seguir. El tratamiento correcto disminuye el riesgo de sufrir un
ictus establecido.
La mayoría de ictus cursan con síntomas que afectan a
la fuerza o a la sensibilidad de medio cuerpo.
Todo enfermo con dolor de cabeza súbito es posible que
tenga una hemorragia subaracnoidea.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo más
importante en la aparición de Ictus. Su control disminuye el riesgo.
Otros factores de riesgo importante son el tabaquismo,
la diabetes y las cardiopatías. Sea consecuente con el tabaco.
CONCEPTO
Los médicos denominamos "ictus" o "accidentes cerebro
vasculares" a un conjunto de trastornos que tienen en común la forma
brusca en que ocurren y que se deben a un problema vascular
cerebral.
Los ingleses utilizan la palabra "stroke" y los
catalanes "feridura" que lo utilizan indistintamente médicos y
enfermos. El sinónimo castellano es "apoplejía", pero no se utiliza
apenas en nuestro medio. Lo habitual es que la gente use uno de los
tres términos parciales: trombosis, embolia o derrame cerebral.
Todos ellos producen apoplejía. La "hemiplejía" (parálisis de medio
cuerpo) es una consecuencia frecuente.
IMPORTANCIA
La apoplejía es la tercera causa de mortalidad, una de
las causas más importante de invalidez y la causa más frecuente de
ingreso en una unidad de neurología en cualquier hospital. Ello
indica el gran sufrimiento de enfermos y familiares y el elevado
coste a la sociedad. Sin embargo, en los 20 últimos años, se ha
producido una disminución en el número de enfermos que sufren
apoplejías. ¿Cuales son las causas?. El mejor control de los
factores de riesgo, es decir todas aquellas enfermedades o hábitos
que predisponen a un determinado individuo a sufrir una trombosis.
FACTORES DE RIESGO
Quiero insistir en lo importante que significa el
control de los siguientes factores para evitar sufrir una
hemiplejía:
1. Controle su tensión arterial (la
presión). Todas las personas de más de 50 años deben
tomarse la tensión al menos una o dos veces al año. Decimos que es
definitivamente alta cuando las cifras son superiores a 160/95 mm de
mercurio. Es límite entre 140/90 y 160/95. Incluso la tensión
sistólica (la cifra más alta) elevada de forma aislada es un factor
de riesgo. Si es alta debe controlarse primero con dieta sin sal,
reducción de peso, y evitando la toma de bebidas alcohólicas. Si
ello no es suficiente el médico le debe indicar un tratamiento con
medicamentos. En los últimos años disponemos de medicamentos más
eficaces e inocuos para ello.
2. Deje de fumar. Existe una clara
relación entre fumar y las trombosis cerebrales. Además es un factor
de riesgo importante de repetición de la trombosis en el que ha
sufrido una.
Respecto al alcohol solo es importante a partir de
determinadas cantidades. No está claro si beber uno o dos vasos de
vino al día es protector o no.
3. Si sufre diabetes, enfermedades cardíacas o
aumento de lípidos (grasas) en sangre debe controlarse.
Existe en nuestro medio una gran preocupación por el aumento de las
cifras de colesterol. En realidad por ella misma no significa nada.
Algunos de sus componentes no son tan perjudiciales. Si éste es su
caso tendrían que estudiar sus componentes, así como el resto de
grasas. Una dieta evitando grasas animales y derivadas de la leche,
restricción de huevos, y tomando pescado tanto azul como blanco,
carnes magras, verduras y frutas le ayudará a controlar dichas
enfermedades.
4. Es importante que conozca que si tiene una
arritmia completa, lo que se denomina fibrilación
auricular, su riesgo es mayor, y por tanto puede disminuir con
medicación anticoagulante si el médico cree oportuno el indicarlo.
La valoración es compleja y depende de muchos factores.
5. En caso de que usted sufra "un amago de
trombosis" no lo esconda; dígalo a su médico. Disponemos de
medicamentos que disminuyen de forma notable la posibilidad de que
un enfermo que ha tenido uno de estos amagos sufra una trombosis.
ISQUEMIA CEREBRAL TRANSITORIA
Debe sospechar que tiene o ha tenido un episodio de
amago, lo que denominamos una Isquemia Cerebral Transitoria, si
tiene o ha tenido algunos de estos síntomas:
- Disminución de visión transitoria en un ojo.
- Dificultad para hablar
- Pérdida de fuerza en medio cuerpo, o en la mano o en
el pie.
- Visión doble transitoria.
- Hormigueo en medio cuerpo o falta de sensibilidad o
acorchamiento.
- Una caída brusca inexplicada
- Crisis de vértigo con giro de objetos, junto con
gran inestabilidad que persiste tras el vértigo o con otros síntomas
como hormigueo en cara, visión doble, etc.
Lo importante para decir que el episodio es una
isquemia cerebral transitoria es que aparecen en el curso de
minutos, y luego ceden, siempre antes de 24 horas. Lo más frecuente
es que duren alrededor de unos 10 a 30 minutos.
Estos episodios pueden ocurrir en cualquier persona y
a cualquier edad, pero son mucho más frecuentes después de los 65
años, y en cada década se duplican, de forma que después de los 80
años son mucho más frecuentes.
No es frecuente que curse con dolor de cabeza, pero
puede aparecer. Las crisis de vértigo y los episodios de pérdida de
conciencia son más probables que sean debidos a otra causa.
Con cualquiera de estas síntomas debe acudir al
médico.
APOPLEJÍA
Los síntomas de una apoplejía son similares tanto en
el caso de que la causa sea una trombosis como una embolia o una
hemorragia cerebral.
La clasificación puede hacerse según varios criterios.
Una clasificación útil es la siguiente:
1. Infarto lacunar
2. Infarto aterotrombótico o embolia
3. Hemorragia cerebral
4. Hemorragia subaracnoidea
El término infarto indica que una parte del cuerpo
queda lesionado debido a que no le ha llegado la sangre durante un
tiempo. Esto puede ocurrir en el corazón y se denomina infarto de
miocardio. El miocardio es el músculo cardíaco. Pero los infartos
pueden ocurrir también en el cerebro o en el intestino.
Muchos confunden el coágulo con el infarto. En
realidad coágulo indica un tapón de sangre en la arteria del
cadáver. En el vivo este tapón de la arteria se denomina trombo. La
trombosis es un proceso activo en el que participan los elementos de
la sangre y de la propia pared de la arteria, que bloquea la
circulación de la sangre y causa un infarto en el territorio que la
arteria debe irrigar.
I. INFARTO LACUNAR
Concepto. Son infartos pequeños en la profundidad de
los hemisferios cerebrales o del tronco cerebral que ocurren en el
territorio de las arterias perforantes (que van hacia el centro del
cerebro), generalmente por patología en estos vasos.
Las causas más frecuentes son : hipertensión arterial,
diabetes y menos frecuentemente la arteriosclerosis.
Síntomas. Suelen presentarse con uno de estas cuatro
posibilidades:
1. Hemiparesia motora pura, es decir,
pérdida de fuerza en medio cuerpo (No hay trastorno del lenguaje,
sensitivo ni de campo visual).
2. Hemihipoestesia pura, con solo
trastorno sensitivo en medio cuerpo (Sin trastorno motor ni de
lenguaje ni visual)
3. Hemiparesia atáxica, con debilidad
y falta de coordinación en el mismo lado)
4. Disartria- mano torpe. Ello
significa dificultad para pronunciar las palabras y torpeza manual.
Como verá estos pacientes no tienen una afectación de
conciencia ni tienen trastorno importante del lenguaje de forma que
mantienen la comunicación.
Estos síndromes no son exclusivos ni los únicos
posibles. La hemiparesia- hemihipoestesia es relativamente
frecuente, y depende en parte de la meticulosidad en buscar los
trastornos sensitivos.
La importancia de diagnosticar uno de estos infartos
lacunares está en que el pronóstico es mejor que en los grandes.
Luego es importante el control de la tensión arterial.
En muchas ocasiones el infarto lacunar no da síntomas.
II. INFARTO ATEROTROMBOTICO Y EMBOLICO
Causas.
La causa más frecuente de infarto es la trombosis por
arteriosclerosis. Esta enfermedad se caracteriza por engrosamiento
de la pared de las arterias, con la consiguiente dificultad para el
paso de sangre. Es muy frecuente en la población y más a medida que
aumenta la edad. Existe una predisposición hereditaria a sufrirla.
La hipertensión, el fumar, la diabetes, la vida sedentaria, la
obesidad, el colesterol elevado predisponen a sufrir
arteriosclerosis.
La segunda causa más frecuente es la embolias
procedente del corazón con arritmia, es decir que el latido cardíaco
no tiene un ritmo normal. La arritmia más frecuente es la
fibrilación auricular. Otras causas de embolias son enfermedades de
las válvulas cardíacas, sobre todo las mitrales, las cardiopatías
isquémicas (tras infarto de miocardio) y menos frecuentemente las
infecciones del corazón (endocarditis) y las enfermedades del propio
músculo del corazón (miocardiopatías).
Por tanto la causa de estos infartos está o bien en
las arterias grandes que llevan la sangre al cerebro, generalmente
en el cuello, o bien en el corazón.
Clínica
Los síntomas dependen del territorio cerebral afectado
y del tamaño. Muy frecuentemente se producen en todos los enfermos
síntomas hemicorporales motores o sensitivos, es decir una
hemiparesia o hemiplejía, o bien una hemihipoestesia. Por ello lo
más importante ante la sospecha de un ictus es mirar la cara en
busca de una asimetría de la boca, indicar al enfermo que levante
ambas manos con los dedos separados, observando si alguna de ellas
tiende a caer y explorar el reflejo cutáneo plantar. Otras veces la
hemiplejía es franca y el propio enfermo la cuenta o al levantar las
manos, vemos que una de ellas cae rápidamente, o que no la retira
tras el estímulo doloroso.
Algunos pueden cursar con síntomas solo del lenguaje,
de la visión o del equilibrio.
Los enfermos con afectación del lado derecho del
cuerpo pueden presentar un trastorno del lenguaje que denominamos
afasia. Puede ser de diferentes tipos, desde el individuo que no
habla nada y no comprende nada, hasta el que solo tiene alguna
confusión, diciendo una palabra por otra.
Los pacientes con pérdida de fuerza del lado izquierdo
pueden no darse cuenta de que están paralizados o incluso no
reconocer su lado izquierdo como propio.
Diagnóstico
El diagnóstico debe comprender tres apartados:
1. Comprobar que se trata de un ictus
2. Que el enfermo sufre un infarto y cual es
el territorio afectado
3. Averiguar la causa del infarto
El diagnóstico lo hacemos los médicos basándonos en
los síntomas, la exploración y nos ayuda la tomografía computarizada
(TC). Esta prueba nos permite conocer desde el inicio que no es una
hemorragia y por tanto es imprescindible antes de anticoagular a un
enfermo.
Los neurólogos practicamos a estos enfermos otras
pruebas como análisis de sangre, radiografías de tórax o
electrocardiograma, que nos ayudan a precisar la causa y si el
enfermo tiene factores de riesgo de arteriosclerosis.
La arteriografía está sólo indicada en casos
especiales de dificultad diagnóstica y en personas jóvenes o en
aquellos ictus sin secuelas con estrechez superior al 70% de la luz,
sospechadas por la ecografía doppler, en los que cabe la posibilidad
de un tratamiento quirúrgico.
III. HEMORRAGIA CEREBRAL
Una hemorragia significa que la sangre se sale de la
arteria, puesto que la pared de la misma se rompe. La sangre
extravasada ocupa y daña una zona del cerebro. Las hemorragias
cerebrales pueden ser consecuencia de un traumatismo, pero aquí nos
referimos a las que ocurren espontáneamente. La colección de sangre
que se forma es el hematoma.
Habitualmente son debidos a la hipertensión arterial.
Ocurren en la profundidad de los hemisferios, y menos frecuentemente
en el cerebelo o en la protuberancia.
Las que son debidas a otras causas como malformaciones
vasculares o a la angiopatía amiloide que ocurren en ancianos suelen
afectar a un lóbulo cerebral , más superficiales que las debidas a
hipertensión arterial.
Clínica
Depende del territorio afectado y del tamaño. El
enfermo puede tener solo una hemiplejía con pérdida de fuerza de
medio cuerpo, o un trastorno del campo de visión que le pasa
desapercibido, o más frecuentemente tener una alteración de
conciencia con estupor o coma y medio cuerpo paralizado.
Es frecuente el enfermo tenga dolor de cabeza, ganas
de vomitar o vómitos y la impresión que ofrece el enfermo con una
hemorragia cerebral es de gravedad.
Tratamiento. Deben aplicarse los cuidados generales
mencionados anteriormente para enfermos con alteración de la
movilidad. No hay medicamentos que mejoren el pronóstico. Se debe
controlar la tensión arterial en valores normales.
Algunos hematomas corticales que evolucionan en dos
tiempos y los cerebelosos de gran tamaño que inducen
alteración de conciencia pueden ser susceptibles de
cirugía.
IV. HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA
Hemorragia subaracnoidea es sinónimo de hemorragia
meníngea; indica que el vertido de sangre ocurre en las meninges.
Estas son las envolturas que recubren el encéfalo y la médula
espinal. Debajo de una de las capas, la aracnoides, circula el
líquido cefalorraquídeo (LCR). La sangre se mezcla con este líquido.
Las causas, los síntomas, el tratamiento y el pronóstico son
diferentes a las de las hemorragias cerebrales.
Causas.
Generalmente es por rotura de un aneurisma. Un
aneurisma es una dilatación de la pared de la arteria, similar a los
"globitos" de un neumático que tiene la pared defectuosa. Los
aneurismas son más frecuentes en determinadas arterias. Son
congénitos, pero crecen con el paso del tiempo. Pueden romperse a
cualquier edad, pero es más frecuente en la quinta o sexta década de
la vida. Los familiares y el propio enfermo se sorprenden de la
aparición de la hemorragia sin haber avisado previamente.
Otra causa menos frecuente es la rotura de una
malformación arterio-venosa. Ello significa que existen un ovillo
anormal de arterias, que comunican de forma anormal, sin pasar por
los capilares con las venas. Es algo similar a una variz, con una
pared frágil que puede romperse. Algunas veces estas malformaciones
dan epilepsia u otros síntomas antes de provocar la hemorragia.
Existen enfermos con hemorragia subaracnoidea con
sangrado preferente alrededor del mesencéfalo y con arteriografía
normal, cuyo pronóstico es mejor.
Síntomas. La hemorragia subaracnoidea se manifiesta
con un dolor de cabeza, que aparece de forma súbita. El dolor puede
ser intenso y a veces tienen la sensación de que se les ha roto algo
dentro. Puede acompañarse de náuseas o vómitos. Si la hemorragia es
grande produce alteración del nivel de conciencia con estupor o
coma. Puede tener convulsiones o afectar los movimientos de los
ojos,con visión doble, pérdida de fuerza, etc.
El dolor de cabeza aparece con frecuencia en el curso
de un esfuerzo, como levantar un peso o durante el coito.
Al cabo de unas horas la sangre produce una irritación
de las meninges provocando los mismo signos que una meningitis.
Diagnóstico. Todo enfermo con un dolor de cabeza que
desde que empieza a notarlo hasta que es intenso pasan menos de uno
o dos minutos debe ir al hospital. La hemorragia se diagnostica con
la TC (escánner) o con Punción lumbar.
Para conocer la causa se debe practicar una
arteriografía.
Complicaciones: Los aneurismas tienen un riesgo alto
de resangrado. Las arterias pueden sufrir un espasmo y producir
complicaciones graves. Otra complicación posible, menos frecuente es
la hidrocefalia o dilatación de las cavidades en el interior del
cerebro porque la sangre afecta la circulación normal del líquido
cefalorraquídeo.
Tratamiento: El enfermo debe ser ingresado en un
hospital. Debe guardar reposo en cama.
Medicamentos denominados antagonistas del calcio se
administran sistemáticamente en todos los enfermos para prevenir el
vasoespasmo. Es discutida la indicación de antifibrinolíticos que
disminuyen el resangrado pero no la mortalidad. Por ello su
utilización es cada vez menor.
La decisión a tomar sobre un aneurisma puede ser
difícil. Puede ser intervenido quirúrgicamente según su
localización, y la edad del paciente. Existe un momento quirúrgico
oportuno, de forma que los enfermos intervenidos en mala situación
clínica tienen mayor mortalidad. De ahí, la necesidad de operarlo lo
antes posible en la mejor situación clínica posible. Recientemente
se ha descrito una nueva técnica de tratamiento: la electrólisis con
platino por vía endovascular. Ello significa que no es preciso la
craneotomia (apertura de cráneo) y se hace mediante una punción en
la ingle. Consiste en rellenar y taponar el aneurisma enrollando en
su interior un hilo de platino. Esta técnica no está completamente
difundida, y se reserva para determinados tipos de aneurisma.
CONDUCTA A SEGUIR EN PACIENTE CON ICTUS
Si Usted está en casa, y a usted o a un familiar le ha
dado algo que considera que puede ser una apoplejía, debe consultar
siempre a un médico. Muchas veces será necesario ingresarlo en un
hospital
Motivos de ingreso hospitalario
Derivado de la necesidad de llevar a cabo pruebas
complementarias o tratamientos que sólo son posibles en el Hospital.
Estas indicaciones se van modificando con la introducción de nuevas
técnicas y con la utilización de tratamientos diferentes.
Lleve directamente al familiar al hospital en los
siguientes casos:
1. Enfermos con isquemia cerebral
transitoria con episodios que se repiten muy frecuentes o cuando
siguen presentándose bajo tratamiento con antiagregantes puesto que
debe valorarse la posibilidad de tratamiento anticoagulante.
2. Ictus en evolución, es decir que
después del 6 horas del comienzo los síntomas siguen agravándose.
3. En todos los infartos que se
sospechan son por una embolia y que se supone que requerirán
tratamiento anticoagulante.
4. Todos los infartos
aterotrombóticos que precisen tratamientos que sólo son posibles en
un medio hospitalario: alimentación por sonda, sueros, etc.
5. Los que requieran pruebas para su
diagnóstico que sólo son posibles en el hospital: arteriografía,
punción lumbar, etc.
6. Cuando se sospecha una hemorragia
cerebral que pueda ser potencialmente quirúrgica.
7. Todas las hemorragias
subaracnoideas.
UN CONSEJO FINAL
Mentalícese que a Usted también le puede tocar. Tiene
una gran probabilidad si llega a los 65 años. Empiece a cuidarse.
Poder moverse sin problemas y no llegar a inválido es muy importante
para usted y para sus familiares.
Si es un paciente que ha sufrido un ictus, cuídese,
cumpla bien el tratamiento, y siga todas las instrucciones que le ha
dado su médico, dejando de fumar y siguiendo una dieta adecuada.
Periódicamente el médico debe medirle la tensión arterial y el
neurólogo debe controlarlo.
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